Lo mejor es que pasen del seno al vasito sin saber lo que es el biberón.

El uso de biberón o mamila perjudica la lactancia

Uno de los perjuicios que tiene brindar al bebé leche en biberón, es que con el tiempo el niño puede perder el gusto de seguir pegándose al pecho de la madre porque prefiere el biberón.

“Con el biberón el bebé no ejercita los músculos del rostro al contrario de lo que si hace cuando se pone al seno de la madre; con ello el niño va creando una “ley de menor esfuerzo”, y puede que al ponerlo al seno el recién nacido ya no lo reciba porque allí debe esforzarse más. Cuando empieza a rechazar la leche materna se le hace un gran perjuicio porque pierde todos los nutrientes que esta le brinda.

“No hay porqué darle leche en biberón al bebé ni ponerle chupos para que se entretenga, para eso tiene la leche materna que debe ser su único alimento durante los primeros 6 meses de nacido”.

Afecciones digestivas

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Otro de los inconvenientes que se pueden presentar con los biberones, más aún si se usan con los recién nacidos, son las afecciones digestivas.

Vale recordar que cuando el bebé nace, es él mismo quien va estableciendo las dosis que lo satisface de acuerdo a la capacidad de su organismo, al igual que los horarios en los que necesita la leche.

Con los biberones este acto se convierte en una especie de azar, debido a que ya será la madre quien indique la dosis de leche con la que cree que el niño quedará satisfecho.

Según el Manual del Bebé, eso podría tener dos implicaciones, la primera que el recién nacido quede con hambre y con el tiempo pierda nutrición, y la segunda, que al contrario, se den más dosis de las necesarias y el bebé se engorde mucho, lo cual puede generar obesidad y daños en los riñones por exceso de proteína.

Del seno a al vasito

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Es de conocimiento que aquellas madres que trabajan deben buscar alternativas para alimentar a su bebé aún sin estar en casa.

Por eso la idea es que el bebé pase del seno al vasito sin necesidad probar los biberones.

“Es una situación que requiere de mucha paciencia, pero es la mejor manera de evitarle inconvenientes de salud al bebé; al principio el niño será como un gatico hará como si lamiera la leche, pero poco a poco irá aprendiendo a tomar, se le puede dar el vasitos pequeños o copas de trago al principio.

Pero no se trata de empezar a dar la leche de tarro, sino de refrigerar aquella que el niño no consume en las horas en que su mamá no está a su lado, para luego dársela cuando la necesite.

“Se guarda en recipientes de vidrio, cuya forma sea lisa sin grabados porque en ellos se prestan para que se generen bacterias, deben estar muy limpios y cerrados para que no se contaminen con otras cosas del ambiente o la nevera”, indica la Líder del Programa de Alimentación y Nutrición del Dadis.

El tiempo de duración de la leche y en el cual puede ser consumida por el bebé, depende del lugar y la temperatura en la que se guarde.

Conservación de leche materna

Lave muy bien sus manos antes de iniciar el proceso de extracción.

Envase en recipientes de vidrio bien lavados y enjuagados.

Almacene entre 50 y 100 mililitros por envase, etiquetando los recipientes con fecha, para ir gastando primero la más antigua.

La leche recién extraída dura de 6 a 8 horas a temperatura ambiente, de 3 a 5 días al interior del refrigerador (no en la puerta), 15 días en congelador de una puerta y hasta 3 meses en congelador de 2 puertas.

Para descongelar la leche, se recomienda pasarla del congelador al refrigerador por lo menos 6 horas antes.

Para calentar la leche descongelada, se debe poner el envase para el chorro de agua caliente, directamente o en baño de María. No use horno microondas ni la deje hervir porque altera sus propiedades.

Si el niño no consume toda la leche descongelada, deseche el resto.

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