La escarlatina es causada por una infección con bacterias llamadas estreptococos del grupo A. Esta es la misma bacteria que causa la faringitis estreptocócica. Se propaga con el contacto cercano de personas que tienen la bacteria (frecuentemente en la garganta) o por el contacto con objetos y superficies que están contaminadas con el patógeno.

Causas

Hace algún tiempo atrás, la  escarlatina fue una enfermedad muy grave de la niñez, pero en la actualidad es fácilmente curable. Las bacterias estreptocócicas que la causan producen una toxina que lleva a la erupción rojiza que le da nombre a la enfermedad.

El principal factor de riesgo para contraer la escarlatina es la infección por la bacteria que causa la faringitis estreptocócica. Un brote de faringitis estreptocócica o de escarlatina en la comunidad, el vecindario o la escuela pueden incrementar el riesgo de infección.

Síntomas

El tiempo que pasa entre la infección y los síntomas es corto, con frecuencia de 1 a 2 días. La enfermedad probablemente comenzará con fiebre y dolor de garganta.

La erupción aparece primero en el cuello y en el tórax y luego se disemina por el cuerpo. Las personas dicen que se siente como “papel de lija”. La textura de la erupción es más importante que la apariencia para confirmar el diagnóstico. Dicha erupción puede durar más de una semana. A medida que esta desaparece, se puede presentar un desprendimiento de la piel alrededor de las puntas de los dedos de la mano, de los dedos de los pies y en la zona de la ingle.

Cómo se contagia la escarlatina?

Lo primero que hemos de saber (para posible prevención, sobre todo si hay un enfermo en la familia), es el modo en el que se contrae la escarlatina. El contagio ocurre a través de gotitas de secreciones respiratorias a partir de la persona enferma o de un portador sano (que tiene el estreptococo pero sin síntomas). En otras palabras, la transmisión es directa persona a persona por vía aérea, por lo que si el niño (u otra persona en la familia) tiene un estreptococo en la garganta puede contagiarlo a aquellas personas cercanas.

También se puede transmitir por fómites o vectores pasivos recién contaminados, esto es, cualquier objeto carente de vida que si se contamina con algún patógeno viable es capaz de transferirlo (células de la piel, pelo, vestiduras, sábanas…).

Tratamiento

Hay que acudir al médico si el niño se queja de dolor de garganta acompañado de una subida brusca de la temperatura y/o aparece sarpullido. El diagnóstico de la escarlatina en el niño ha de hacerlo el pediatra a través de una entrevista clínica y la exploración física.

Si se confirma la escarlatina, el tratamiento indicado será la administración de antibióticos (generalmente penicilina o amoxicilina). Si el niño toma el antibiótico vía oral, es fundamental hacer un buen uso del mismo, es decir, que complete el tratamiento completo ya que un tratamiento incompleto en ocasiones tiene como resultado la reaparición de la enfermedad. Sigue las indicaciones del pediatra sobre el modo correcto de administración.

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