Los dinosaurios, y los monstruos en general, molan, y cuanto más grandes sean, mejor. Por eso hay tantos niños que les encanta leer y ver historias y peliculas sobre dinosaurios o acuden en masa a ver Jurassic World. Incluso les atraen esos nombres tan largos y exóticos que tienen.

El nivel de experiencia de los dinosaurios que puede tener un niño es realmente asombroso, especialmente si tenemos en cuenta que un adulto promedio puede nombrar quizás diez dinosaurios en el mejor de los casos.

Hay pequeños que adoran los dinosaurios y conocen su historia mejor que cualquier adulto. Y como padres nos preguntamos ¡Cómo es posible que sepan tantos nombres y sepan reconocer a cada uno!

Según los científicos se le llama “intereses intensos” a ese tipo de obsesiones. La mayoría los niños tienen un interés en estos grandes animales, usualmente entre los 2 y los 6 años de edad, y el interés perdura algunos años más. Y según  Kelli Chen, psiquiatra y terapeuta ocupacional pediátrica de la Universidad Johns Hopkins, los intereses intensos ayudan mucho a incrementar la confianza de los niños y también son benéficos para el desarrollo cognitivo.

Hace par de  años atrás (en el 2008) para ser más clara! se determinó que los intereses intensos sostenidos, particularmente en un ámbito conceptual como los dinosaurios, pueden ayudar a los niños a desarrollar sus conocimientos y su persistencia, a tener una mejor capacidad de atención y a profundizar sus habilidades de procesamiento de información. En resumen, sirven para que los niños aprendan mejor y sean más inteligentes.  En 3 estudios diferentes se llegó a la conclusión de que los niños mayores, con intereses intensos, suelen tener una inteligencia superior al promedio.

Los expertos comentan que no es coincidencia que el rango de edad en el que se desarrollan los intereses intensos se empalme con las edades en las que más se juega recurriendo a la imaginación.

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