Nadie dijo que sería tarea fácil, ser padres es un oficio cuyo aprendizaje se adquiere solamente con el correr del tiempo en el ejercicio diario y permanente con una dosis de amor sin medida. Es la etapa más maravillosa en la vida de toda mujer, pero también implica una gran responsabilidad. Has esperado con ansiedad y entusiasmo los 9 meses que lo has llevado en tu interior, ahora tienes frente a ti el desafío de saber administrar situaciones de temor, de riesgo y también sus berrinches.

Ser mamá es uno de los regalos más preciosos que me ha dado la vida. Disfruto plenamente en compartir la vida con ese ser que es un tesoro para mí. El amor que siento por mi hijo me da la fuerza que me impulsa a seguir.

Pero la maternidad, (y paternidad también, por supuesto), tiene aspectos difíciles, situaciones y problemas a los cuales nos debemos enfrentar. Los mismos pueden ser bastante estresantes y requieren una cuota extra de paciencia de nuestra parte.

Este es el caso de los berrinches. Los mismos son una reacción desproporcionada ante situaciones cotidianas, una crisis temporal y suelen aparecer entre dos y los tres años de edad.

En esos momentos, como decía, he debido armarme de paciencia infinita y, aunque al principio me generaba mucho malestar y nerviosismo porque no sabía cómo lidiar con esas situaciones de enojo, poco a poco fui aprendiendo a actuar de la manera correcta.

Por eso, he logrado encontrar técnicas que me han servido a veces unas y a veces otras pero que nos han llevado a mi hija y a mi a transitar el berrinche de una manera exitosa. Espero que sean de tu utilidad. En primer lugar:

Dialoga con él: Explícale de manera empática, dile que entiendes su enojo pero que no es no y dile el porqué. Los niños muchas veces calman su enojo cuando comprenden las razones de la negativa de los padres. Valora su emoción, dile que comprendes que se sienta mal pero que es necesario hacer caso a mamá.

Míralo con amor pero mantente firme: El amor no significa permisividad sino poder demostrarle lo que sientes por él, que se sienta cuidado y protegido pero también limitado, ya que esos límites lo ayudarán a crecer. Amor y firmeza deben ir de la mano. Debes demostrarle que eres la autoridad pero sin violencia.

Hazle un chiste: Cuando mi pequeña está enojada pruebo a hacerle un chiste o una morisqueta graciosa. Su rostro se transforma y vuelve a sonreír otra vez. El humor es una estrategia infalible.

Mantente firme pero sin enojarte ni enloquecer
Ponerte a gritar sólo empeora las cosas. Como padres debemos aprender a poner límites con firmeza y seguridad, a decir no sin gritar. Los niños necesitan apoyarse en un adulto sereno y decidido.

Lo cual no quiere decir que no tengamos deslices en nuestro comportamiento alguna vez, somos seres humanos. Pero debemos tratar de que los gritos no sean la norma.

Cántale una canción: La música calma y relaja. Canta una canción o ponla en youtube. Si es su favorita mejor, ya que la música trasladará al niño a esos momentos de alegría y de juego y de esa manera se relajará un poco y se le pasará el berrinche.

Enséñale a respirar profundamente y contar hasta diez: Esta técnica debe ser enseñada en momentos de calma. De esa forma, cuando tenga un berrinche no será algo desconocido para él cuando le digas que respire profundo.

Tendrá más utilidad cuando notas que está a punto de enojarse y todavía no ha llegado a hacer un gran berrinche. Será más sencillo para él cumplir con tu sugerencia.

Previene las rabietas: Si sabes que vas a pedirle algo que no le gusta (por ejemplo, abrigarse) explícale de antemano el porqué de la acción. Práctica alguna de las opciones anteriores y luego dile de buenas maneras lo que tiene que realizar.

Por ejemplo, si se enoja cuando tiene que bañarse o no quiere irse a dormir, dile con tiempo que pronto llegará la hora del baño o de acostarse. De esa manera le das tiempo a que juegue un rato más y previenes su enojo.

Abrázalo: Es una técnica que a veces resulta un arma de doble filo pero que a veces funciona. Dependerá del niño si acepta o no un abrazo en ese momento. La contención dará lugar al llanto luego del enojo y, cuando esté más calmado, podrán conversar sobre la situación.

Sácalo a dar un paseo
El cambio de escenario será una estrategia formidable para que a tu hijo se le pase el enojo. Vayan a un lugar que le guste mucho, por ejemplo un parque o una plaza con juegos para que se entretenga y descargue tensiones.

A medida que tu hijo vaya creciendo y con tu ayuda, los berrinches irán desapareciendo. Así que, a no desesperar y a tener en cuenta los puntos sugeridos en este artículo.

Recuerda felicitarlo cuando va logrando controlarse. Dile que te sientes orgullosa de él. Eso afianzará su comportamiento positivo y lo ayudará a superarse a sí mismo.

Estas son estrategias que sirven para romper el círculo vicioso, para desviar el foco de atención. Y tú, ¿qué haces cuando tus hijos tienen berrinches? Compartir tus ideas y sugerencias será de utilidad para todos.

Recuerda que la tarea de ser padres será un aprendizaje que llevarás adelante junto con tu hijo, juntos encontrarán el camino y se harán más fuertes para enfrentar los embates de la vida.

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